REDENTOR

En la tarea abnegada
de guiar por buena senda,
de andar regando los campos
con agua de vida eterna,
sé de un eterno Pastor
de mil rebaños y ovejas
que, aunque sabio Redentor
es uno más entre ellas.
Lo llamo yo Buen Pastor
no por la lana que tenga
sino porque hasta la vida
da por cualquiera de ellas.
Lo he visto erigir ciudades
aunque constructor no sea,
hacer y andar los caminos
que a Emaús me recuerdan,
lavar pies de sus descalzos
discípulos que en su lengua
le oían decir: servir,
no ser servido es mi ciencia.
Contemplé tantos milagros
que ya he perdido la cuenta,
yo ví andar al paralítico
y al ciego mirar de vuelta,
y el sermón de la montaña
que despertó mi conciencia
y abrió las puertas de mi alma,
mi memoria aún conserva.
No es un Dios más de los hombres
de aquellos que el barro crea,
no vino a vivir del lujo,
ni a presumir de tarea.
Es un sabio Redentor
que a su rebaño apacienta,
Hijo de enviado de un Dios
de tan elevada esencia
capaz de entregar la vida
por una oveja cualquiera.

Marcelo Rinaldi

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