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Mostrando entradas de 2010

DON ELIAS

Don Elías tenía serena la mirada, ochenta y tres cumplidos a su gusto y manera, mi padre en el negocio, cuando él saludaba, sonreía y decía: Elías,¡qué sorpresa!. Los unía una historia de años y de trabajo, era un cliente del barrio, yo era un niño y recuerdo, su voz que me decía: "estudia, que los años no te pasen en vano, aprovecha el colegio". Un día pregunté a papá por Elías por qué quería tanto a ése hombre tan viejo, me dijo: yo fui niño, y mi padre al trabajo me llevaba seguido, como yo a tí al colegio. Elías era el dueño de la empresa en que padre trabajó tantos años y entre tantos obreros, lo ví como un patrón riguroso y distante pero él fue uno mas, campechano y bohemio que andaba como en casa por los días feriados y así como hoy te trata, cariñoso y sincero le hablaba a mis diez años, diciendo por lo bajo: "aprovecha y aprende, estudia, mi pequeño". Luego vino la racha, muchas puertas cerraron, pero el pagó sus cuentas hasta el último peso, a mi padre le dijo: tú quédate otro…

PARA HACER BUENOS VERSOS

Para hacer buenos versos es por todos sabido que se debe empezar cosechando adjetivos. Borges bien los conoce y mejor ha elegido, yo los compro en oferta, los corto, muelo, pico, los coloco en sartenes entre verbos prolijos con paciencia y cuidado por los tiempos distintos y amando lo que hago, (vital sincericidio), a fuego lento y grave cocino lo descripto. Si tengo alguna duda, repaso por los libros las formas y colores del tiempo en el que escribo, prefiriendo a la hora de hacer versos, amigo, las formas subjetivas y el modo infinitivo, aunque todos sabemos de un modo intelectivo que no se cuecen sobras en tiempos conjuguinos. Siguiendo la receta, (un modo de decirlo) siga condimentando, busque en frascos chiquitos, las elle que no usa,los puntos suspensivos, las jotas y las haches que omitió en sus descuidos, no usar la cantinela del "te amo y necesito", obvie palabras viejas, deséchelas y listo. Al rallar los advervios use un corte prolijo, (la actitud es un arte y ser hábil es lindo), y si …

MI ALDEA

Pintando mi aldea, descubrí colores,
obreros del mundo de ilusiones bellas,
grumetes del barco que pinta los mares
por ríos de calle y entre puerta y puerta.

Pintando mi aldea hallé los tesoros
ocultos a aquellos sin fé ni paciencia
que hurgan noche y día entre los caminos
pasando por alto lo que nunca encuentran.

Usé los colores y usé los tesoros
para ir transformando en poblado mi aldea,
no la quiero tanto por lo que me ha dado
sino por confiarme su luna y su estrella.

Camino sus calles como una aventura,
es un paraíso y a la vez es selva,
florece la vida con todos sus tintes,
pasan al galope amores y penas.

Respiro ilusiones de noche estrellada,
perfume de glorias breves y pequeñas,
ríos amorosos, dulces sensaciones,
personajes vivos, canciones que llegan...

desde las guitarras a los corazones
como puente que une orillas opuestas
son su buena gente, sus paisajes claros
que el sol me regala al besar su huella.

Cae la tibia tarde sobre sus casitas,
se posa la noche sobre sus veredas
con la precisión y la sinc…

A VECES (INSPIRACIÓN)

A veces, a la madrugada en la misma silla y con papel al frente musas por venir y esperando ansioso juegan mis biromes inocedntemente. A veces, amiga, en las noches largas tristes por demás, a veces amargas, con mäquina Rémington, cinta negra y roja, salpico mis versos sobre blancas hojas. La espero y no llega, ¡ay, inspiración!, ¿qué pasa?, no vienes, aparece, ¿qué sucede? Escribí por tí casi cuatro hojas hace mucho vienes, visitas mis sueños mas eres ladrona pues nunca apareces cuando estoy dispuesto, cuando yo te espero. Llegas de improviso, no tocas mi puerta golpeas despacio, me cambias las reglas, melodía dulce suena en la guitarra o acompañas temas con mi vieja flauta. A veces te llamo desde el grabador, elijo un cassette con temas del cielo le cierro la tapa y apreto las teclas para que salpiques de tí mis infiernos. A veces suspiro, te extraño y no vienes quiero que mi ánimo emprolijes hoy, quisiera que vengas, te añoro y en serio quiero me visites, ¡ay, inspiración!. Miro mi reloj, pasaron las horas, …

PIDO LA PALABRA (CUENTO)

Estacionó el auto en un lugar libre. Bajó, cerró la puerta, entró en el negocio, en esa mañana plena y soleada, contento.
El vendedor lo saludó con un:-"Buenas", y una sonrisa, y le preguntó:-¿qué necesitaba?.
- Buenas, respondió él, andaba buscando un adjetivo, algo específico, ¿tiene?.
- Dígame, ¿concreto?, ¿abstracto?...
- Tiene que rimar con "sutiles", de tres sílabas, preferentemente abstracto.
. Ah!, para poesía.
- Sí.
- ¿Rima asonante o consonante?
- Asonante.
- Mire, adjetivos abstractos no están entrando hace unos días. Tengo algunos sueltos y mezclados pero son usados y algo remanidos. Están de oferta, eso sí, vienen sin garantía.
- A ver, dígame qué tiene.
- El vendedor comenzó a enumerar:
- Pueriles, civiles, gentiles...
- No, algo más contundente, con más fuerza pero no despectivo, relativo a lo imaginario.
-Mmmmmh, atriles, no, es sustantivo, mmmh, viles, no, dos sílabas...
En ese momento entró una clienta, y el vendedor, con otra sonrisa y un:- Hola!, cortés, pregu…

HACE TIEMPO

Hace tiempo que narro las historias de otros
como si un trovador me dictara los versos,
ha volado mi alma por los cielos del mundo
y a la eterna belleza han seguido mis huesos.

La violencia del hambre duramente ha golpeado
varias veces la puerta por pedir alimento,
pero el ángel que crea, para bien o desgracia,
con serenas palabras reconforta al hambriento.

Sólo en dos dimensiones, con papeles y tinta,
las historias de otros, sueño, vivo, amo y creo.
Sobre grandes tratados con valor me abalanzo
y ante una hoja en blanco por temor me detengo.

Soy obrero del verso y escribir mi trabajo,
mi herramienta es el verbo, mi salario es lo bello,
considero a mi pluma una gracia alcanzada,
y ejercer mi tarea: un sublime derecho.

Mi mirada que abarca realidades sutiles
no es ajena a los temas comunes y concretos,
antes bien se hace tierna en los rudos paisajes,
y sigilosa vaga por bares y por puertos.

Y remonta otra vez a alcanzar corazones
a seguir por el mundo lo que busco y no encuentro,
a escrutar las acciones, a e…
EL PAYASO

Lloré tras bambalinas de mi viejo teatro
tras la función aquella que todo éxito fue,
y en mi llanto caían dos lágrimas, dos penas,
el recuerdo del triunfo y el miedo de perder
la dicha de sentirme vital como un payaso,
vibrar con las sonrisas que arranco de un vergel,
y a la vez darme cuenta que es tan fugaz la risa,
una música al alma, y silencio después.
Late ése corazón rebosante de gozo,
soy tan sólo un payaso, pero me veo un rey,
de terrenos de asombro, territorio de musas,
gobernante de un reino de crema y de pastel.

Lloré tras bambalinas de mi viejo teatro
porque habrá una última función, y después
saldré al otro escenario, el de mi cuarto pobre,
me sacaré la máscara, la nariz y veré...
aquello de lo que huyo y encuentro a cada rato
éstos rasgos cansados, mis ojos, mi revés,
la otra cara que oculto por ser sólo un payaso
y que carga tristezas, dolores y traspiés.
Tal vez llore una hora, o unos breves instantes,
y mas tarde pregunte: a ver... ¿qué hay de comer?
y al otro día al alba cansado …

LA NOSTALGIA

Es hija del pasado,
igual que la locura.
Su paso es insidioso
como el de la duda.

Y toda vez que puede,
desde el crudo recuerdo,
oprime, silenciosa,
frágiles sentimientos.

Remueve en nuestro pozo
un barro más que espeso.
Pretende transformarlo
en agua y alimento,

y lo único que logra
es que duela en el cuerpo:
el error cometido,
el amor traicionero,

las tristes realidades
que no vimos a tiempo,
el frágil equilibrio
entre el hoy y el recuerdo,

el amor que perdimos,
la ilusión de tenerlo,
las culpas del pasado
que no hemos resuelto,

los por qué sin respuestas,
las quejas de los nuestros,
y en un rincón del alma,
las lágrimas del tiempo

que tanto derramamos
tras anhelos y sueños
amando lo perdido
y añorando en silencio.

Marcelo Pablo Rinaldi

EBRIO DE LUNA

Ebrio de luna y con la noche en calma
pensé serenamente en lo profundo,
y fue mi pensamiento tan fecundo
que me condujo a tu sagrada alma.

Llegando a ella como al agua mansa
descansó mi pesar en el camino,
fue tu alma la fuente en mi destino
donde sacié la sed que tanto cansa.

Movido por la sed, ebrio de luna,
en ella bebo, cuando a tu alma miro,
como la madre que a su niño acuna.

Gema ardiente que busco sin descanso
a sol y a sombra, casi sin respiro,
en agua turbia o en arroyo manso.

Marcelo Pablo Rinaldi

LA HISTORIA (AJEDREZ)

De anécdotas sabrosas
como ocultos secretos,
plagada de victorias
y derrotas que el velo

-que oculta las acciones-
impuesto por el tiempo
remueve y desempolva
con verdad y silencio.

Arquitectura sabia
o caos y sufrimiento,
leída en las escuelas
o escondida en los templos.

Escrutada por hombres
a través de los tiempos
y tramada por gentes
que no la merecieron.

El telar y la tela,
urdimbre de los hechos,
tejido que entrevera
vidas, sombras y anhelos,

batallas y traiciones,
amor, descubrimientos,
ajedrez de los dioses
de pasiones y encuentros.

los hechos la modelan
y forman su esqueleto,
es hija del pasado
es amiga del tiempo.

Se mece en ése río
de sustancia del sueño
con su antigua soltura
y decisión de genio.

Se hunde en lo profundo
y remonta los cielos,
se vuelve vil materia
o paraíso exelso.

Une a veces las voces
o enfrenta con denuedo.
Avanza decidida
pero su paso es lento.

Y no siempre los hombres
comprenden el misterio
con que las circunstancias
ocultan sus entuertos.

Caprichosas sus leyes
como musas de un reino
que guiara a …

AMOR

Amor, como escribirte si ninguna
de todas las palabras que conozco,
(de la a, a zulú, en el diccionario),
ni las dichas por labios amorosos,
ninguna, te decía, te describe,
y con ninguna el sentimiento rozo
que al murmurar "amor" me rememora
naturalmente el brillo de tus ojos.
Y no existe adjetivo ni metáfora
que defina un estado tan glorioso,
sentimiento mas hondo, o ley mas pura,
ni belleza que roce tus contornos,
el beso de tus labios delicados,
y la simple armonía de tus ojos.
No hay idea que pueda al explicarlo
brillar en mi alma con eterno gozo
como brilla en tu voz mi humilde nombre,
como brillas en mí cuando te nombro.

Marcelo Pablo Rinaldi