EL PEZ

Crear en éste lago de emociones
y como un pez que sigue las corrientes
entre la orilla y las profundidades
buscando lotos náyades y fuentes

buceo oyendo músicas y rimas
sintiendo algo que la mar devuelve,
eco marino de pasados tiempos
cuyas estrofas casi nunca quieren

que el corazón de pez siga los rumbos
que a flor de loto o a preciada fuente
conduce sólo al que buscarla sabe
(crear es arte de contados peces).

Vivir nadando como surca el ave
el firmamento desde donde llueve
el agua suave que el arroyo manso
en éste lago lentamente vierte

y al decantar la piedra y la arenisca
(lento reloj de arena de los peces)
saber que el tiempo es algo en ésta vida
muy parecido al río y su corriente.

Como se ama a lo vivo, lo creado,
al Cisne que Darío tanto quiere,
así se siente el corazón amado
sentir latir bajo las aguas, leve.

Aún filosofo entre corrientes calmas,
arte quimérico que adopta el pez,
regando pensamientos en las olas
o algún tesoro íntimo en la red

como un marino que al mirar el lago
prende su pipa y música a la vez
y ante el silencio mágico en la tarde
contempla el agua, el sol, y su bajel.

Y peregrino en búsqueda incesante
un inmortal impulso me da fé,
mi corazón abarca lo infinito
y el lago y sus caminos son mi ley.

Si reflexiono en las azules aguas,
arte vital con que nació éste pez ,
(el agua es una aldea a la que amo
tal vez como ama el hombre a la mujer)

pienso a ésa aldea como a un bien preciado
al que algún día acaso alcanzaré,
por éso peregrino en éste lago
queriendo sea un mar para éste pez.

Lo cierto es que tras náyades, y lotos,
y fuentes a encontrar, filosofé,
y reflexivo, aún sigo buscando,
la aldea, el viejo mar para éste pez.
Marcelo Rinaldi

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