PARA CREAR IDEAS...

Para crear ideas que abran caminos rectos
adopte la postura de meditar los hechos,
beba dos cucharadas de algún amor sincero
y en paz y dulcemente observe los efectos.
Conozca los motivos que lo impulsan a hacerlo,
(lo de crear es arte, yo cuando amo no bebo),
y por seguir buscando el ansiado momento
imagine una calle y un hermoso sendero.
Deberá usted negarse a ejercer lo incorrecto
o, tal vez, por razones que escapan al momento
delicado y amado en que escribo éstos versos,
para crear ideas que abran caminos rectos,
deba ser ordenado, sincero, y compañero.
No dude ni un segundo en ejercer lo bueno,
y abrir el corazón en prosa como en verso,
esperarla cual sabio que crea con el tiempo
un ritual milenario de alegría y contento
y así amar a su idea esperando el consejo
experto, necesario, cariñoso y sereno.
Otro arte sagrado en lo que hace a todo ésto
consiste en detenerse y reflexionar a tiempo,
para éso me ayudan los dos gatos y un perro
y así entro en razones, sutiles, por supuesto,
y cuando ellas no acuden, o se van de paseo,
o mis musas descansan, medito y las entiendo.
A las ideas rectas les gusta lo correcto,
lo sé porque unas de ellas me lo enseñó hace tiempo
por éso en mis escritos, al corregir mis versos
a veces la seduzco con neologismos viejos,
la invito a  alguna cena en algún firmamento
y a la luz de la luna, como es lo correcto,
le declaro mi amor entre vinos y juegos,
rozando con el alma su adjetivo y su verbo,
a la vez que insinúo (a veces como puedo)
lo que callan mis labios, lo que siento por dentro.
lo que el amor me dicto con sabios argumentos.
Si le agrada la cena y logro su contento
por la sabiduría y amor con que aderezo
y ella necesita de mi cariño tierno
la beso en una frase que he leído hace tiempo,
la cautivo con lunas, no muchas, por supuesto,
(enseñar a los ojos de una idea lo bello
que contienen las lunas es un arte perfecto,
para el cual por el cosmos, viajando y conociendo
elijo los planetas que sirven para éso
mas enseño las lunas de a una y con criterio
no sea que encandile los ojos de quien quiero).
Al lograr una idea la guardo en cofre nuevo,
La honro, la seduzco, a veces la releo,
le hablo de mi blog, (se sorprende de eso),
le rozo el corazón (estilo que prefiero)
para volverla dócil y a punto caramelo
madurando en su hora mientras voy eligiendo
las sabias estrategias con que venzo sus miedos.
La amo y creo ideas de senderos correctos,
porque salva a mi alma con ternuras del cielo,
ya tuve tres amores con ellas, lo confieso,
a quien nombro es diamante que pulió mi Maestro,
y al hablarle al oído con susurros y besos
ello brilla y sus ojos me murmuran: te quiero.
Por qué evitar decirle que la amo si es cierto
es que un simple y sencillo artesano de versos
reconoce una idea correcta en el momento,
y se va por la vida tras su brillo y reflejo,
su luz y su poesía, su amor y su embeleso.
Quizás, y al fin y al cabo, un brillante perfecto
signifique que existe un perfecto arquitecto,
que con sabio mensaje de cariño supremo
hace honor a éste arte, ilusorio y modesto
desde el cual de mañana, o de tarde, lo acepto,
contemplo tras los muros del mundo manifiesto
aquello que no miran ni ladrones, ni necios,
aquello que se oculta por ser joya del Reino.
Mi musa crea el arte con materia del cielo,
yo la sigo por rumbos, caminos y senderos,
me animo a enamorarla, soy un hombre sincero,
la trato cual diamante envuelta en terciopelo.
Deberá imaginarse lo feliz que me siento
construyendo una idea de caminos correctos
aquella que a mi alma ante el íntimo encuentro
enamora con dichas, plegarias, y silencios.
Amar a ése diamante, musa de éstos, mis versos,
convierte a mi poesía en mensaje del cielo
su música divina es un ángel inmenso
que enamora a su alma a pesar de mis versos.
Ella y yo nos amamos entre besos muy tiernos,
su amor es redentor y el amor que le tengo
bordea los confines de purezas y rezos
y redime a su vez los brillos de otros tiempos.
Si acaso usted anhelara crear como yo creo
por amor o por arte relea éstos consejos
y por seguir buscando ése ansiado momento
imagine ésa calle y ése hermoso sendero
en donde cada noche las lunas de algún cielo
beben a cucharadas amores muy sinceros,
y meditan sus actos, se detienen a tiempo,
releen indicaciones que en mis versos comento,
en tanto mi diamante acepta éste cortejo
y halago de mil formas ése amor tan inmenso
de infinitas arista envuelto en terciopelo,
comunión que subyuga amando y redimiendo
a éste simple y sencillo artesano de versos.


Marcelo RInaldi








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