QUE LA FELICIDAD SEA REALIZADA

Hubo un buen día, hace ya algunos años,
un hombre libre, y una gran cruzada,
planteóse un día, la hazaña, el imposible,
que la felicidad sea realizada.
Logró alcanzar éste hecho ingobernable
de ser feliz, un día y de repente,
quizás por gracia o capricho de los dioses
y al él lograrlo, la dicha fue evidente.
Luego de ésto, pasados unos días,
notó que su felicidad amada
podía desplazarse dulcemente
y andaba por el mundo como nada.
Y poco a poco, aquellos que lo aman,
aquellos que lo tocan o conversan
y aquellos  que lo oyen o que saben
de aquellos que lo vieron "se enfelezan"
Se hubo formado, un grupo de felices,
corrió la voz y alguno tuvo miedo,
y así llegó, la autoridad de el caso, a
pensar si ser feliz es sólo un juego.
Pronto las masas también fueron felices,
la primavera corría por la Tierra,
como si un día que espera hace milenios
volviera el mismo Cristo a nuestra Tierra.
Los delirantes, los locos, los amados,
y los amantes, y los infelices,
los cuerdos, los cobardes, los tahúres,
los tontos, y los vivos, y los tristes,
unos a otros volvíanse felices,
y no hubo cosa ni poder alguno
que acaso detuviera aquella ola
de ver poder feliz a todo el mundo.
Hubo motivos, quizás irrelevantes,
hubo profetas, felices, por supuesto,
veían unos que eran para males,
otros decían que Dios era alguien bueno.
Nunca se supo el nombre del primero
que fue feliz, tampoco la manera,
lo cierto es que en tono de poesía
el fue el primer feliz sobre la tierra.
Lo llamo Adán, él conoció a su Eva
y más adanes siguieron el ejemplo 
de evas se plagó toda la Tierra
y amando fue feliz el mundo entero.
Así el amor, también se ha propagado
luego la paz, y luego la armonía,
sabia belleza dio frutos en el mundo
como si despertara un nuevo día.
Pronto ya nadie estaba desatento
no había precios, no había mas castigos,
la gente loca, contenta, y desatada,
iba feliz, a pie o en colectivo.
Deshizo guerras el loco sembradío
tan decisorio de volver felices
a todo hombre que crea que a otra gente
tiene el derecho que uno da a sí mismo.
Saciaron hambres, surgieron las vacunas,
lloró la gente y se abrazaron todos,
y cada sufrimiento fue el motivo
de ayudarnos así unos a otros.
Los que al principio tenían resquemores,
los poderosos aquello que con miedo
veían éste cambio, se plegaron,
 al ver que todo ésto iba en serio.
y luego así, pasados unos años,
el sufrimiento se volvió pasado
hablaron todos, los jóvenes y viejos,
de tiempos idos, en paz y enamorados.
Ningún gobierno se opuso a la medida,
de que en la Tierra han de ser felices
del más pequeño al más grande, y que las guerras
sean pasado y se cierren cicatrices.
Pienso ésta idea, quizás irrelevante,
quizás poema, quizás un manifiesto,
de un tal Bretón, Serrat, Cortéz, o alguno,
que intuyo similar a éstos versos.
Si un día tú, decides ser feliz
ninguna cosa impida tu medida
ámalo todo, comparte tu ventura
disfruta y sé feliz de día en día.
Y si el pesar, o acaso el sufrimiento
impiden que realices tal medida
trata de ver felices a los otros
y así seras feliz en ésta vida.


Marcelo Rinaldi

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