MI CALLE HEMBRA

(A la calle donde vivo)

Tiene unas luces muy altas
y un corazón que florea
sus instintos y pasiones,
sus sentimientos de hembra.
Sólo una cuadra de largo
y unos faroles que besan
los astros de día y noche
mientras se acicala ella.
Los adoquines la alfombran,
los perros huelen sus huellas,
mi calle es sólo mi calle,
tan humilde como necia.
La quiero por sus costumbres 
de domingos en la mesa, 
de mirar tras los jardines
las parras y enredaderas,
por el andar de sus gatos,
por el husmear de sus perras,
por la forma en que seduce
tan bonita como buena.
Me desagradan los tipos
que a su belleza cortejan,
es que además de su instinto
de hembra, se rumorea
que tiene unas sensaciones
tan cálidas como intensas,
y a pesar de todo éso
ni me mira, ni me cela
La amo con el cariño
de amante por conveniencia,
ella me entera de chismes
y yo le escribo poemas.
Crece el musgo en sus baldosas
la gente besa su huella,
y ella, al sentir las pisadas
camino a misa, se alegra,
como si fuera un sendero
oculto, que poseyera
el don para comprender
la alegría y la tristeza.
Calle bonita de vida
amante de tardes bellas
donde el sol, tras su horizonte
pasó dejando su estela.

Marcelo Rinaldi

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