EN BITACORA

Hasta tí llegaré, anclaré en tus orillas,
siguiendo tras los mares la rosa de los vientos,
soñando por las moches con otro día más
sorteando entre mareas o inútil y lo incierto.

Como un viejo marino, navegante de versos
a babor o que siento, a estribor lo que siento,
en popa mi bagaje, a proa mis intentos,
al mástil la bandera y en la vela los vientos.

Nos sé lo que me espera tras ésta travesía,
qué sentido tendrán tantos arduos esfuerzos,
confío en una tierra misteriosa y distinta
capaz de merecer aventuras y sueños.

Que por ansia de verme despertar otro día
y en la nueva jornada trabajen éstos huesos,
entre velas, y lazos, y versos de poeta
mi vida de marino encuentre lo que anhelo.

Si el sol sale de nuevo y el viento ha de soplar
qué mas dá si hay pescado o mendrugo reseco
si en bitácora puedo mi libro continuar
y así pasar los días en los mares inmensos.

Si hay algo que imagino con ilusión sincera
es llegar a una fonda donde arda un buen fuego
y me esperen la sopa caliente y el buen vino
como en viejo hogar al calor de los leños.

Mi libro de bitácora, mi viaje de marino,
ambos son un buen rumbo para llegar a puerto,
con uno me imagino la anchura de los mares,
con el otro la fonda, el buen vino y los leños.

Si acaso una sirena me pidiera refugio
para ponerla a salvo de mareas y vientos
y en lugar de los panes y el vino sea su boca
la hermosa recompensa y no quiera otro puerto...

que sus cabellos lacios, su mirada y ternura
su buena compania y el calor de su cuerpo,
sus ojos de hechicera donde mares bravíos
se ven al contemplarlos misteriosos y abiertos...

tendré además de ella el paseo en cubierta
y la lenta marea con su lenguaje eterno
y el sol dorando lento las aguas y mi espalda
y como recompensa su corazón inmenso,

como también la luna bajo la cual amando
contemplando la estrella más hermosa del cielo
nuestras almas descubran que del libro escribimos
su hoja mas sagrada y que hallamos el puerto.

Marcelo Rinaldi
Buenos Aires 
Argentina

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